lunes, 11 de diciembre de 2023

Siempre quedarán las películas de navidad




Ya se acabaron en Netflix, todas las series de muchos capítulos. Especialmente las series colombianas, esas que tardan y tardan hasta llegar al capítulo final.

Me gustan las series muy largas y es porque mi agonía descansa, mientras me adentro capítulo tras capítulo.

“Escalona” era seguramente la única que me quedaba y la devoré en menos de una semana. 

Supongo que las series de allí me arrastran a mis orígenes y por eso cumplen una doble función.

Siempre he necesitado el abono de mi tierra. Cuando no puedo pasar frontera, Colombia hace de substituto. No puedo ver a los tíos, pero comparto con mami esas ensaladas de frutas, esos taxis que se enfadan porque golpeo las puertas tan fuertes, veo a esas hermosas e impecables colombianas. Consigo que en la peluquería entiendan perfectamente lo que quiero hacer con mi pelo y que si el Dr. Azócar está de paso, me haga unos pequeños retoques.

Allí casi que no hay que dar explicaciones. Saben lo que es la belleza y lo que quiero que me hagan. Aquí en España más me vale dar advertencia a los peluqueros, los que hacen las cejas y apenas he puesto una vez en la vida a un cirujano la cara para pequeños retoques (nada de cirugía.. aún) y siento decir que el médico es venezolano.

Entonces, como no hay series, decidí dedicarme a ver una película de navidad al día.

En las películas de navidad todo fluye más fácil. El perdón ocurre de manera inmediata. La gente se vuelve bondadosa. Es como si todos los personajes se transformasen en buenos.

Mi anestesia nocturna serán las películas de navidad.

Normalmente las veía con Daniela, más ahora, tampoco está ella.

Cada “almita” como dijo la prima Liliana, vino a vivir su historia.

Yo, buscaré personajes de navidad para acompañarme en la mía

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