Gardel, me hiciste llorar
Mi alma está contenida, asustada, guardada en una frágil cajita quien sabe dónde. Siento algo en el lado izquierdo del pecho. Debe estar por allí, cerca de mi corazón.
Cada día me levanto como autómata a vivir el día. He comenzado a correr otra vez. Es la garantía de una buena dosis de químicos para comenzar a vivir a la fuerza.
Así, voy haciendo todo lo que tengo puesto en mi agenda. Me disfrazo, disfruto de ver o hablar con personas que estuvieron tan cerca en mi vida y que el existir sobreviviendo, hizo imposible que siguieran estando dentro del radar de amigos a quienes podía tener en mi día y mis oraciones.
“El 80% de los trabajos surgen por amigos y conocidos”. Por eso, tengo que dejar a un lado la vergüenza, llamar y escribir a quienes no veo hace 30 años y quedar para tomar un café.
Van pasando los días, las semanas, los meses y ese “trabajo” no llega. Y me doy cuenta de que igual que tenemos un nombre y apellido. Un casado o soltero, un tiene hijos o no… igual, el “encontró Alba un trabajo” o aún lleva 7 meses ya buscando, es parte de lo que me define.
No son 7, son 5 meses, porque tuve que estar más de un mes en estado de shock y porque se me fue un mes haciendo el CV y teniendo a LinkedIn en buenas condiciones.
Los que te quieren no se atreven a preguntar cómo va la búsqueda, pero están a la espera de la “buena noticia”. La que con los globos de LinkedIn anuncia que Alba ya consiguió un trabajo.
Aunque sé que me quieren y que “no les cabe en su cabeza cómo aún alguien como yo no haya conseguido trabajo”, es demasiado pedirme.
Siento que todos están allí a la espera de las buenas noticias y yo, a diferencia de cuando trabajaba, no puedo hacer realidad al instante su petición.
Esto de buscar trabajo nunca me había pasado. Bueno, no es cierto. Con 21 años llegué a este País sin nada y busqué trabajo sin conseguir, más el consuelo es que era muy joven y que venía de lejos. Ahora, podría hacer casi cualquier cosa en la empresa y, sin embargo, no se alinean los astros como dice mi consultora y llega el sí.
Como siempre, lo he hecho todo. Lo que me dicen que debo hacer y además, mis ocurrencias para impactar.
- La mala noticia es que todos acabáis consiguiendo un trabajo. Unos antes y otros después
Hoy me doy cuenta de que yo soy esa Alba acostumbrada a poder con todo. El no tener trabajo, es como si me faltara un miembro de mi cuerpo. Me hago más débil y frágil. Me lo dijo Neus:
- Hay que respetar a las personas en busca de trabajo, porque se sienten más frágiles
Cuanta razón tenía. Me siento frágil. Solo quiero esconderme en mi serie de turno. Solo tengo fuerzas para ver la serie. Me meto en esa vida y salgo de la mía.
Y tu Gardel, mañana “vivo” en Florida para bautizar el documental sobre Gardel de Álvaro, mi cuñado, me has hecho llorar.
Yo no lloro, no lo sé hacer, puedo con toneladas de sufrimiento, por eso llorar es una bendición.
Es reconocer que soy humana y que puedo sufrir.
También estás en Spotify y veo que me sé casi todas tus canciones. Maestro, artista, galán:
Gracias por ayudarme a llorar, en tus letras y música está el pasado de mis amados ancestros





