domingo, 10 de mayo de 2026

Una madre maestra

 






 


Mami,


Qué curioso. Alguien te deja sin compañía por irse a estar con su madre el Día de la Madre y tú no tienes físicamente a tu lado a ninguna hija.


¿Será que tuviste tanto que hoy estás aprendiendo a vivir con menos y, a través de tu fe, que es más fuerte, aprender a estar contigo misma?


Para mí, tu evolución es un ejemplo, una muestra de transformación y de “voluntad al mando”.


Mis amigas suelen quejarse de madres que las manipulan con temas de salud. Tú transitas la enfermedad casi en privado.


Creo que, cuando te haces mayor y más mayor, vas ganando más en fe, en coraje y en aceptación para enfrentar lo que venga.


Sé que tu mente se siente muy joven y el cuerpo y los órganos no te acompañan del todo. Yo, que era la que siempre podía hacer deporte, comienzo a sentir que, aunque mi mente quiere, mi cuerpo no lo permite.


Y allí está nuestro día a día. Porque creo que la vida ahora la llevamos día a día. ¿Los planes a largo plazo? Quizás. Porque la salud importa y no nos permite hacer todo lo que nos gustaría.


Me encantaría estar en ese apartamento que me da una paz absoluta, hoy Día de la Madre, contigo.


Espero, estos meses, en medio de mi carácter y mi manera de vivir, haber sido tu “hija” y darte los cuidados que no estoy pudiendo darte hoy.


Deseo con todas mis fuerzas que te recuperes, pero cuando somos mayores recuperarnos también parece que tarda más. Así que te deseo “aceptación”.


Te quiero mucho.
💕 Feliz de poder decirte feliz Día de la Madre.
10 de mayo, Madrid.


lunes, 22 de diciembre de 2025

Luis no te puedo decir adiós: estoy de profundo luto

 


Adiós Mastro. Espero tus datos para consulta desde el cielo

 








Luis,


Mi maestro. La máxima autoridad de mi mente. El que me enseñó a interpretar lo que sentía.

Quien me enseñó a siempre “vivir el proceso” y no escapar de él, pero eso sí, “asumiendo con responsabilidad las consecuencias”.


Aún no asimilo esta terrible noticia que me ha dado Natalia Garrido.


Porque tenerte, Luis, era tener acceso a lo más profundo de los sentimientos que ni siquiera nosotros conocíamos.


No había nada que pensara que, teniendo una terapia contigo, no se pudiese afrontar. Porque en todos los apuntes de libretas y más libretas, a través de la mitología y de los “sueños”, la prioridad número uno en consulta —cuando pocas veces en mi vida soñaba— tenía tu sapiencia de años, para conseguir atarme al mástil.


Luis, cuando estuve enterrada en un sótano muriendo de frío, me sacaste de allí. La medicina era necesaria para poder vivir el proceso y entrar en lo más doloroso de las llagas, meter el dedo a fondo.


Me enseñaste a no huir jamás. A meterme en el fango, si eso me decía lo que sentía, y meterme aún más. Gracias a ti, no escapo jamás de lo que siento, sino que asumo todos los riesgos y responsabilidades para jamás dar la espalda a mi propia esencia.


Maestro de maestros. Aún tengo esa hermosa foto que nos tomamos en uno de tus viajes a Madrid.


Ya no podremos disfrutarte en tus Cine Fórum, hombre sabio.

Aquí te hiciste indispensable para mis seres amados, y en España también tenías tus discípulos.

Bautizaste aquí tu último libro.


Luis, NO. Me niego a que te marches. Un ser como tú no puede irse. Naciste para ser eterno, porque te necesitaremos siempre y ya no sabremos a qué puerta tocar.


Porque solo a ti y solo ante ti nos poníamos sin capas para mostrarlo todo: lo que sabíamos y lo que no sabíamos, pero que simplemente escuchando cinco minutos tú reconocías y nos hacías ver.


Maestro, recuerdo tu voz a la perfección. ¿Cuántas horas y horas y horas has estado allí?


Yo : ¿y cuándo acabará este proceso tan doloroso?

Tú: Eso no lo puedo decir. Más creo que será “tu cansancio” el que lo lleve al final.


Y si mi hija te necesitaba, allí estabas. Y si mi hermana, allí estabas. Y si yo misma, siempre estabas. Porque tu palabra, para mí, era la primera y la última.


Porque eres el “maestro en mentes” más grande que he conocido.

¿Se podrán pedir consultas contigo en el cielo?


Luis, te seguimos necesitando.


Por favor, busca la manera de seguir atendiéndonos desde el cielo. Por favor. No podemos prescindir de ti.


Mis respetos, maestro.

Mis honores, pensador.

Gran hombre jungniano.


Mi amor y respeto eterno.


jueves, 17 de abril de 2025

En medio de pizzas y salchichas alemanas



Solo tres días aprovechados al máximo me han regalado muchísimas cosas. Lo primero: ver que, después de 30 años, seguíamos en el mismo instante en el que lo compartíamos todo.

Una vez más, no tuviste vergüenza de decirme que estaba horrorosa y de ponerme en acción para mejorar mi aspecto. Era lo que hacías hace tantos años. Luego, me hablabas con la verdad, llegando a lo más profundo. Solo una amiga como tú —a la que le di ese derecho hace muchísimos años— podía, con toda la tranquilidad del mundo, decirme las cosas más ciertas.

Sentí que somos las mismas, aunque nuestros cuerpos sean mayores. Siempre cuidándonos las dos, teniendo la misma alma joven. Me dijiste de frente lo mal que estaba mi alimentación, con toda tu autoridad y todo tu cariño. 


Me contaste tu vida, y yo la mía —que no han sido diez mudanzas, sino también un recorrido lleno de alegrías y de tristezas.

Te vi hace 7 años como el destello de una estrella. Ahora sí siento que estuviste aquí; puedo recordar tu presencia física. Gracias por regalarme estos días. Ha sido volver a mi pasado y agradecer mi presente.

Las dos hemos recorrido caminos diametralmente opuestos, sin embargo, muy parecidos. Sigo viendo a mi amiga correcta, a mi amiga honesta, a mi amiga intachable, a mi amiga verdadera. Me reí como hacía mucho tiempo no lo hacía.


La verdad, las historias de la salchicha y la pizza son para enmarcar. Y, por lo que dijiste, tú me ves igual: bastante dramática. Tal y como me dijiste, me traías nuevamente la realidad, como lo hacías en el pasado. Tú te acuerdas de más cosas que yo, porque yo vivo en otro planeta. Gracias a Dios…


Deseo que esta etapa, en la que parece que todo marcha mejor (aunque con sus dificultades), la puedas disfrutar al máximo, como has decidido hacerlo.


Aquí siempre estará mi corazón abierto, sin necesidad de llamadas, sin necesidad de recordarnos que somos amigas. Este encuentro nos ha mostrado que, aunque ha pasado mucho tiempo, estamos en el mismo instante que hace 30 años.


Todo mi amor amiga 


jueves, 3 de abril de 2025

Tres meses a vuestro lado




Quiero comenzar dando las gracias a la persona tan amable que respondió el teléfono cuando, aproximadamente en octubre, hice una llamada para ver si podía realizar las prácticas allí. Porque ese era el lugar donde yo quería hacerlas: en un instituto público.

Y aunque me apasiona —como muchos sabéis— toda la parte de Procesos Comerciales, las prácticas debían realizarse en Economía y Administración, aunque también podían llevarse a cabo en Administración y Finanzas.


Así que busqué y descubrí que en el instituto de Las Rozas —muy cerca de donde viví hace muchos años— se impartía la Formación Profesional que yo deseaba. Llamé y se lo conté a la señorita que amablemente contestó el teléfono —creo que es quien abre la puerta cada día, con una paciencia infinita y sin mostrar jamás una mala cara—. A ella van las primeras palabras de agradecimiento, aunque tal vez nunca lleguen hasta ella.

Gracias a Belén, quien atendió mi llamada y me dijo que podríamos hablar en otro momento. La contacté más adelante y pude ir a verla al instituto. Me pareció una persona encantadora, decidida y con carácter. Así fue como acordamos que comenzaría en enero.


Desde el primer día, absolutamente todas las personas fueron maravillosas conmigo. En ningún momento me sentí una extraña, y eso no me había ocurrido nunca antes. En los trabajos anteriores, siempre tuve que pasar por un periodo difícil hasta ganarme un lugar. Pero ustedes me lo ofrecieron desde el primer momento, y por eso les estoy inmensamente agradecida.


Al principio me daba un poco de vergüenza unirme al momento del café, pero comprendí que era un instante muy especial. Era cuando Belén se quedaba de pie en su sitio habitual, comiéndose una manzana y escuchando con atención todo lo que se decía. Y en esa época frenética de prácticas, respondía cada pregunta y buscaba soluciones rápidas ante las grandes dificultades del periodo.


Así supe que a Mauri le dábamos 10 € todos los meses, y nunca entendí tanta generosidad: hacer la compra para todos sin recibir nada a cambio. Gracias, Mauri, por esa nobleza inmensa y por encargarte incluso de lavar las tazas de todos. Yo siempre me escabullía con la mía, la traía cuando los alumnos ya habían entrado en clase… Pero realmente, estar allí con ustedes fue sencillo. Creo que nunca me había resultado tan fácil adaptarme ni me había sentido tan bienvenida.


Gracias a Myriam, que fue como una tutora para mí. Me permitió, casi sin reservas, hacerme con su clase, aplicar mis metodologías basadas en el juego… y la verdad es que disfruté muchísimo. He tomado un gran cariño al grupo de primero de Grado Superior.

Eres con quien he compartido más tiempo, y admiro profundamente esa sonrisa preciosa que llevas siempre. Nunca te quejas, a pesar de estar embarazada, y siempre estás ahí, dispuesta a ayudar, con una gran sonrisa.


Belén, además de darme libertad para trabajar y confiar en mí, me permitiste impartir clases de SAP y de eCommerce. 

Cuando estudiaba mis temas del máster, leía sobre las teorías humanitarias , sobre el papel versátil que debe desempeñar el docente… Cuando me enfrentaba a esa lista interminable de exigencias hacia los profesores, me repetía que deberían ser, junto con los médicos, quienes más ganasen… y, sin embargo, suelen ser quienes menos reciben.

La figura que siempre aparecía en mi mente eras tú. Porque tú encarnas todo lo que debe ser un docente.

Me emocionó verte entregar a tus tus alumnos las camisas de tu hijo “están nuevas” y decirles que tenían que ir bien vestidos a las prácticas. No es fácil encontrar dos personas como tú. Siempre te decía que se podría hacer una serie contigo: por tu fuerza, por estar siempre presente, por desempeñar el papel de protagonista en la vida de todos y por ayudar a cada uno —a tu equipo, a tus alumnos— con una entrega total.


Hasta el final me conmovía ver cómo te repartías entre tantos: entre el profesorado, entre tus alumnos, y también entre todos los propietarios de los certificados digitales que gestionas en tu ordenador.


Gracias a Marina, porque me dejaste compartir en tus clases todo lo que deseaba transmitir a los estudiantes, y permitirles analizar las marcas con las que trabajo. He aprendido mucho de ellos.

Gracias también por tu gran corazón, por haberte condolido de mí cuando la grúa se llevó el coche, y por haberme prestado incluso el dinero para que me entregaran el control y poder aparcar. Ese gesto marcó toda la diferencia. Muchas gracias.

Eres una persona muy especial, siempre tan guapa, con tus uñas pintadas de colores distintos. Se te ven preciosas.


Gracias a Marian, por tu nobleza. De verdad, eres una de esas personas muy, muy especiales, con un corazón lleno de bondad.


Diego, me quedé con las ganas de asistir a tus clases, y lo lamento. Entre el máster, el trabajo y la preparación de mis sesiones, me costó encontrar ese hueco. Pero me caíste muy bien desde el primer momento: eres una persona encantadora.


Gracias, Cristina, por tu rostro sereno y por la dulzura con la que siempre te dirigiste a mí.


Mónica, Mari Carmen, Gema y Elena, aunque compartimos menos conversaciones, quiero darles las gracias por su amabilidad y por hacerme sentir como en casa. Imagino que muchas personas pasan por allí y luego no regresan, pero creo firmemente que lo importante son los momentos compartidos, los instantes sinceros.


Quiero también reconocer la labor que hacen cada instante para ayudar a cada uno de los chicos del centro. Tienen toda mi admiración. Y no puedo dejar de expresar mi asombro por cómo consiguieron prácticas para todos los alumnos. De verdad, no sé cómo pudieron hacerlo en tan poco tiempo. Fue admirable.


Cómo voy a olvidarme de la dulce pareja del bar y de su nieta… Unos seres humanos listos para dar amor todo el tiempo. Gracias de corazón por cada sonrisa, cada gesto, cada palabra amable.

Y muchas gracias también al chico delgado de la recepción, por su cariño y por estar siempre dispuesto a ofrecer ayuda, a entregar folios, y a hacer que todo fuera más fácil. Su cercanía también marcó la diferencia.

Les deseo todo lo mejor. Ojalá el año que viene puedan continuar en el centro. Y aunque sé que ha llegado el momento para que Belén se retire, también sé que la van a echar muchísimo de menos, porque ha sido un pilar fundamental y una jefa única.