viernes, 30 de diciembre de 2016

Estás....

Te tengo conmigo,
Saludable,
Aunque cada cinco minutos ,
Estemos como perros y gatos

Eras reina en otra vida
Y muchas veces,
Te construyo,
Más como hija
Que como madre,
Más doy a gracias infinitas ,
Porque estás

Entrar,
En esta casa pequeña,
Comparada con la de la montaña,
Es compartir,
 tu verdadero día a día

Poder quedarme dormida en una cama,
Que no es mía,
Más solo por existir,
Lo es y seguirá siendo

Estás,
Aunque para ti sea más importante,
Mi cabello acomodado a la perfección,
Que mi tos,
Que te molesta,
Porque no disfrutas a plenitud
Una de tus manías de reina:
El aire acondicionado

Estás,
Aunque no seas la típica abuela cocinera
Tienes el mejor gusto,
Para cada vestimenta,
que compras con amor
A los míos

Papi se fue,
Hace ya tantos años
Y tu estás,
Haciendo de padre, madre e hija
Llevándome,
a cubrir mis necesidades básicas 
Como hacer a mi medida unas gafas de ver
De lejos ...
Y no las de cerca,
A pesar de tu perseverancia 

Estás,
Comiendo una lata de diablitos enlatados
Con galletas de soda

Estás,
Aunque te olvides mil veces,
Que soy vegetariana
Y cada vez me ofrezcas carne
Y yo,
Te responda con un
"Recuerda que no como carne"

Y pareciendo que no estás,
Aun estás,
Pidiendo "me gusta"
Para experto 
Y recordando que necesitamos un lienzo
Para pintar un mándala 

Estás,
Estando primero para ti misma,
A golpes lo has aprendido 

Estás,
Aveces más,
Aveces menos,
Más
Siempre 
Estás

jueves, 29 de diciembre de 2016

Tu fiesta vaquera

Aquí en tu tierra, 
buscando empapar a mis niños
De San Carlos del Zulia,
Y esa familia que descubrieron,
Hace solo una Navidad,
Vi una tarjeta de invitación, 
Como el frente de un bar ,
De las  películas de vaqueros 

Alguien cumplía años
Y celebraba una fiesta 
Como los niños...

Parecía una invitación 
A una piñata,
Tenía esa fantasía,
Que solo los niños suelen permitirse,
Porque para ellos, aún,
Todo es inocente


Cuando mi prima,
Recorriendo su vida,
En un álbum, 
Me mostró la foto del cumpleañero,
Vino a mi memoria,
Tu sonrisa de inocencia y bondad 

Y así te vi,
Ayer,
en tu propia fiesta ,
Disfrutando, 
Como un pequeño,
De su piñata,
Bailando,
Y dándolo todo,
a esos seres humanos,
Con los que has dibujado 
Lo que eres hoy

Gracias,
Por acogernos 
Y hacer un espacio, 
Para mi familia 

Inevitablemente,
Los recuerdos,
Escondidos,
Aparecen,
Como un carrete de película antigua 
Y traen a la memoria,
Lejanos tiempos
En los que siendo niños,
Cada vez jugábamos ,
Un poco menos
Y aprendíamos a   comenzar a coquetear ,
Con la vida 

Vinieron a mi mente,
Los ratos compartidos,
En esa casa,
Donde casi todo estaba prohibido para mi
Y permitido,
Para esa prima, 
Que se reía de todo 

Tu eras un alma blanca,
Y seguí ayer,
viendo en ti,
Esa sonrisa pausada y bondadosa

Celebro,
Que la vida,
Te haya premiado,
Con una hermosa familia 

Celebro, 
Que tu excelencia y trabajo,
Te hayan dado,
Hermosos espacios,
en los que compartirlo todo 

Celebro,
Qué te ames a ti mismo, 
Tanto, 
como para regalarte,
Una hermosa fiesta,
En la que fuiste,
Un quinceañero
Bailando,
Rodeado de tu pequeña 
Y gran familia 

Siempre recuerdo,
Los pocos amaneceres gaiteros 
a los que me permitieron ir

Soy un "early bird"
Más tu fiesta,
Hechizó a mi rutina


Fue un regalo

Todo era felicidad,
Canté esas canciones,
Mientras  las lágrimas  ,
Bajaban por mi cara

Fui absorbida,
Fui secuestrada,
Por la música que no había escuchado
Ya hace más de media vida

Sin embargo,
Esas letras,
estaban intactas en mi memoria

Bailar gaita no se olvida 

Me quedaba sintiendo la música,
Para encontrar la diferencia,
Entre nuestros distintos ritmos 
Y la conseguía 

No bailaba como lo hice,
Hace decenas de años

Ayer,
Para mi
También fue un día especial 

Gracias por regalármelo,
Con tu nobleza de siempre 

Aún,
Esa música, 
esa alegría,
esa abundancia,
De darlo todo sin limites,
Está dentro de ti

Cada vez,
Siento que solo me pertenece,
Lo que ocurre,
En ese instante 

Así que yo ayer,
Estando allí,
Me convertí,
En esa unicidad 
De todo tus regalos 
A quienes muy por el contrario,
Tuvimos que regalarte a ti,
El cumpleañero 

Lo Saboreé,
Hasta lo más pequeño
Con todos mis sentido

No sé beber licor,
No como carne

Nada necesité, 
Más que mis sentidos,
Mi piel,
Mi cuerpo

Gracias,
Por haberme regalado tanto 

Yo,
No sabia que era tu fiesta de cumpleaños 
... Y no compré un regalo

Últimamente,
Regalo poemas 

Este es mi regalo

Feliz cumpleaños,
Feliz instante tras instante

Muy poco sé de ti,
Para poder regalarte ...

Más,
Aún sin casi conocer a alguien,
Se puede
Regalar,
Desear, 
Hacerse uno con el todo,
Buscar la felicidad en un amanecer,
Sentir el aire penetrar   por la fosas nasales 
Y agradecer al universo,
Por algo,
Tan insignificantemente esencial

Este es mi deseo,
Pequeño como un grano de arena,
Y tan contundente,
Como que no somos dueños,
Ni de nuestro sueños 

Este es mi regalo de cumpleaños 

Gracias infinitas,
Por hacernos uno de los tuyos,
A mi familia casi extrajera 
Y regalarme,
Recordar, 
Que aún mi cuerpo,
Mi alma
Y mi mente,
Saben bailar 

Feliz cumpleaños
Javier

Gracias, gracias, gracias 

  

domingo, 25 de diciembre de 2016

Rallajos

Te regala unas luces
Desde arriba,
Recuerdos
De una vez única 
Que se clavo para siempre
En su memoria

Te  regala,
Una explicación científica,
Del embrujo 

Para qué,
Hurgar más,
En un regalo herido,
Que comienza a formar
Cicatriz ?

Todos,
Tal vez,
Necesitan un sueño,
Para recrear,
Su repetitiva realidad 

La realidad,
Puede estar prohibida,
Los sueños,
Los dibujos,
De un mercado de otoño,
Botines amarillos desaparecidos,
Son privados,
Están ocultos 

Lo que se tiene,
Se hace cotidiano 
Y pierde su encanto 

Lo que nos es absolutamente
Imposible,
Se convierte en eterno,
Porque no lo tocamos,
No lo gastamos 

Y de eso,
De eso que se no esfuma,
Los poetas,
Consiguen esa nostalgia,
Eso que hace suspirar al alma
Y activa el puño

Hoy,
Esta loma del viento,
Tiene esa neblina,
Que mi padre,
Llamaba cortina 

Hoy, 
Detrás de ella,
Se esconde esa vista
Que se llena de amarillos,
En medio de nubes blancas y grises 

Hoy,
Los pequeños,
Disfrutan sus regalos 
Y los grandes,
Damos las gracias,
Por lo que se nos ha dado

Los mayores,
Perdieron,
Eso que de niño se sentía 

Quiero ser niña?
No
Quiero ser quinceañera
No

Quiero ser lo que hoy soy?
SI
Sin lugar a dudas 
Quiero ser yo,
Con mi cuerpo, 
Mi alma,
Mi mente 
Mi amor,
en no exclusiva 

Cada ve que me voy 
Y vuelvo,
Alguien ha partido 
Y así,
Los que se han ido,
Me penetran,"

..... Continuará ?

martes, 20 de diciembre de 2016

Mi viaje a la loma del Viento

Cuando mis amigos me preguntan: cómo estás ?, les digo que les pasaré un artículo que escribiré con el detalle de lo vivido desde que el jueves 15 de diciembre salí de Madrid.

La fuente de esta aventura seré yo. Una persona que conocen. No será un artículo escrito por un desconocido o periodista. Seré yo, esa venezolana-española, quien en sus viajes incluso entre las capitales europeas, siempre tiene una aventura que contar.

La aventura a Venezuela, comenzó aun estando en Madrid.

Los venezolanos que estamos fuera, sufrimos por no poder, con una varita mágica, replicar la abundancia, para que nuestros seres queridos puedan tener lo que para nosotros es tan normal y básico. 

Así que cuando vamos a venir a Venezuela, sentimos el apremio de traer todo tipo de alimentos.

En mi caso, llené 3 maletas de no más de 23 kilos de limite, de ropa de mis niños y comida para traer a Venezuela.

Arroz, garbanzos , lentejas, aceite, pasta, artículos de perfumería. Lo más básico, es lo que aquí no hay.

Mis niños venían , cruelmente cargando su maleta de mano con productos pesados.

Y así comienza mi aventura 

Un marroquí en Barajas, no sé cómo,  se hizo con las maletas, pesándolas y sacando cosas y cosas que disparaban el peso. Todo eso, lo metí además en las bolsas de mano. Éramos auténticos burros de carga transitando hacia la terminal piloto de la T4.

Los niños arrastraban con dificultad y además, lloriqueaban porque la mochila de cada uno pesaba tanto, que poco a poco mi nivel de tolerancia disminuía. Yo llevaba a ratos lo suyo y lo mío.

Ya en la terminal satélite, cuando soltamos un peso, más pesados que nosotros mismos, compré para lo madre sus cremas clarins de regalo de Navidad. Unas cremas, que no compro ni para mi misma, pero que eran el mejor regalo,  para mi amada madre. Entre mochila y mochila, maleta de mano, esa bolsa cargada de amor , se quedó en la puerta de embarque.

Las primeras horas de esas 9 horas de camino fueron de silencio absoluto. Dios me había dado tantas señales para advertirme que el viaje a Venezuela no era sencillo. Le dije : 
- Dios, por favor, ya nada puedo hacer, siento no haberte escuchado, más ya estoy en camino. Por favor, que no me pase nada más

Poco a poco fui consolándome a mi misma, pensando que había pagado un alto precio al perder las cremas , pero era mejor que haber perdido los documentos de identidad.

En 3 horas,  ya mi alma había aceptado la pérdida de mi regalo de Navidad a mi madre y le dediqué a grabar mensajes de feliz Navidad y a trabajar .

Llegamos a Caracas. Acceder a través de los controles fue casi lo mejor de todo lo que ha pasado.  El amable funcionario me advirtió que tendría problemas para salir del país,  a pesar de traer todo perfecto según la cónsul de Vigo, a donde tuve que ir para renovar un pasaporte vencido hace 20 años. Estaba tan cansada, que mi mente no teñí capacidad para asumir nuevos problemas.

Dos horas esperando el equipaje, haciendo magia para no perder uno de tantos bolsos. Cargando maleta por maleta sin ayuda . Dejando a los  niños vigilando , mientras que como una mula yo llevaba todo fuera. 

Allí, encima de un cargamento nos sentamos los tres. Mis niños y yo nos moríamos de sed.

Vimos la amorosa cara del Señor Juan, ese hombre pausado, amoroso que hace sentir  a uno, que ya no corre peligro.

- No tengo dinero para pagar el parking - me dijo-

Yo saqué los billetes de 1 dólar y así, con la creatividad alucinantemente rápida del venezolano, con esos dos dólares consiguió que un hombre cargara las maletas, unos billetes ( no disponibles  ) para comprar agua. 

Luego corrió para pagar con la tarjeta de débito y quedarse con unos billetes que escasamente alcanzaban para comprar agua. Así, el venezolano, inventa cada instante una nueva manera de sobrevivir. Esta fue la manera para subsistir sin billetes disponibles. 

Incluso, los robos, ya sin hechos contra la tarjetas de débitos porque ni bolsas llenas de dinero recogerían apenas 100 dólares.

Esa tarde, con todas las maletas cargadas de alimento, subimos de la Guaira a Caracas.

El señor Juan respondía a todas mis preguntas sobre por qué Caracas, es la Cuidad más peligrosa del mundo. Mi pregunta más importante era sobre la moral. Pueden quienes matan cada día dormir ? Y es lo que más me preocupa de mi Venezuela. Cómo su dulce, solidaria y maravillosa gente, puede matar?

Por más que me lo expliquen,  sigo sin entenderlo, pero creo que algo les ha legitimado. Creo que algo casi tan profundo como los 10 mandamientos, ha hecho que desde niños, el matar o robar a quienes tienen algo más que ellos sea, un derecho.

El señor Juan abrió la ventana derecha del coche. Mis niños gritaron :

- Mami, estás loca!!! No abras el cristal. Te van a matar 

En ese momento me di cuenta, que no era el momento para ese tipo de reflexiones.

- niños , hay policía y debemos abrir el cristal, dijo el Señor Juan

Cuando llegamos a Cumbres de Curumo- una urbanización que hace 20 años era segura.. Un pequeño espacio , a través del cual caminé durante dos año, cada mañana para ir al Colegio las Cumbres-,  todo estaba oscuro. Era de noche.

Pude distinguir el edificio donde Vivi. Allí, todo era perfecto.  Llagamos a Residencias Caroni, donde viven mis tíos. Los niños no quería bajar del coche.  Estaban aterrorizados. La calle casi sin salida, estaba completamente negra. Nos dijo después mi tía, que había reunido fondos entre los vecinos para alumbrarla. Nadie se había acercado a hacerlo en los últimos meses

Aunque estuve a punto de decidir no ir a Caracas, porque no podía más con un día tan duro, desde el instante que dejé mi casa de Madrid, decidí dejarme llevar.

Afortunadamente lo hice : mi familia de Caracas, en solo instantes,  transformó todo lo que habíamos vivido en amor. 

Tia Nena, tenía  tequeños y  tody ( colacao venezolano ) para los niños y mayores. Liliana mi prima medico pediatra ,homeópata, curó,  con sus bolitas de azúcar mágicas la otitis que diagnosticó,  mirando al oído que dolía a Matthew. Más no solo dio bolitas para la inflamación. Dio gotas y azúcares para el pánico de Matthew. Matthew se durmió rendido en el sofá . No pudo disfrutar a esa nueva familia que solo recordaba remotamente

Daniela me dijo:

- Mami, que gusta la gente de aquí, es dulce y cariñosa

Dormimos 4 horas. Ya a las 3 am estábamos prepararnos para salir a las 4 am al aeropuerto. Tia Nena no durmió. Como si fueran las 10 de la mañana nos preparó un maravilloso desayuno 

Matthew ya no tenía dolor. Había sido curado mágicamente ... Por el amor ?

En un pis pas, llegamos al aeropuerto. Nunca fue tan cerca Maiquetia de Caracas . A esa hora no había atascos

El Señor Juan, se aseguró de que estuviésemos seguros. 

Cuando procedían a darnos las tarjetas de embarque, nos dicen que debemos pagar sobrepeso. No tenía ni un bolívar. No aceptaban tarjeta de crédito, tampoco dólares. Una vez más la creatividad del venezolano hizo posible que viajásemos a La Fría, nuestro siguiente destino. Un joven de la aerolínea pagó por mi, con su tarjeta de débito y me cobró,  5 veces más el precio en dólares. No tenía fuerzas para luchar. Solo quería llegar.

En la puerta de embarque esperamos eternamente. Nos informaron que le maletas estaban pasando por rayos X. Ya esperaba escuchar mi nombre, para pedirme cuenta de la chistorra y resto de alimentos que iban a hacer explotar nuestras maletas.

Los niños tenían hambre. Yo sed. En Venezuela no puede tomarse el agua del grifo. Milagrosamente mi tarjeta española me permitió pagar un jugo de lechosa. Los niños corrían con dos dólares, para comprar pirulínes ( uno de los productos únicos de Venezuela)  llegaron felices en uno de sus intentos. Una buena mujer pagó para ellos unos paquetitos. Nuevamente, mis niños veían el contraste entre el miedo y el amor.

Ya en el avión, esperamos una hora más. El aparato fallaba. Decidieron comenzar el viaje y me pregunté si mi ultimo aviso del Universo era morir en un avión. Sin embargo, nada podría hacer. Bajarme era de alguna menear morir también. No resistía seguir allí, indefensa, sin dinero más tiempo.

Así, llegamos a La Fría. Un aeropuerto diminuto, de pueblo, donde uno se baja del avión y atraviesa la pequeña pista a pie .

Allí , pensé que había perdido mi cartera por minutos. Sentí que ya no podía más. El bolso estaba escondido por mi, en mi pánico por seguir en la línea de malas energías .  Esperé eternamente,  nuevamente esas maletas. Las arrastré con todas mis fuerzas una por una   Pensé que mi hernia era la próxima mala noticia 

Me moría de hambre y de sed. El amoroso señor que mi tío envió a recogernos tampoco tenía dinero. Aguanté por dos horas y media. Y al llegar, subí con todo lo que me quedaba de fuerzas, maletas  de 23 kilos por las escaleras hasta la séptima planta.  La hermosa señora del edificio me ayudó. Toqué el timbre. No había nadie allí .

Ya no pude más. Abandoné las maletas. No tenía fuerzas de bajarlas nuevamente  

El señor nos llevó a casa de mi Tío Omar.  

Dejamos todos los bolsos a la entrada. Yo entré desesperada en busca de agua. Y allí, en esa nevera, la más grande y abundante que nunca he visto, estaba una "tizana"( ensalada de frutas) que mi tío había pedido preparar para mi 

Me tomé tres vasos. Ya, a partir de ese momento habían acabado todas nuestras necesidades básicas. Estábamos protegidos 

Era viernes, 12 del mediodía. Ese día mis niños, veían la recompensa a todo su esfuerzo

- Mami, no sé por qué me gusta tanto esta casa . Y los tíos, cada vez me gustan más y más

Mis niños , sobre todo Daniela quien había olvidado estos dos años sin venir, no podían creer, que en una casa podían ser tan amados. 

Esa noche no dormí en casa de los tíos . Más Daniela, durmió en medio de los dos en esa cama enorme de 2x2

El sábado los cuidaron todo el día. Yo llegué en la noche   El domingo Matthew cumplió 13 años. Tuvo una hermosa fiestas.  Su cara de emoción y sorpresa podía verse, cuando apagó las velas con tanta familia alrededor

- Mami, mi familia venezolana es más pequeña que la Galesa. El día de la fiesta de noche vieja, no sabré el nombre de nadie. Tengo que poder aprenderme el nombre de tantas personas ( Matthew)

El domingo a medio día, comencé la procesión por las tiendas. Comenzaba a prepararme para venir aquí, a la loma del viento, a esta casa donde hay paz absoluta.

Mi tía todo lo pagaba con su tarjeta de débito. O torta, las chucherias, una parte de la compra de alimentos .

Esa noche,  dormí también en el apartamento de mi madre con mi prima. El lunes deambulamos,  comprando una cosa aquí y otra allá. Ya tenía, la tarjeta de débito de mi madre conmigo. Intenté pasarla , pero no la aceptaban . Mi prima pagó todo por mi. Ya mi deuda aumentaba cada vez más. Una nueva transferencia que mi hermana debía hacer por mi
Anoche, por fin , a las 10 de la noche, pisé el suelo de esta casa, este regalo de mi padre, que como en vida decía, era yo la única que amaba estar aquí.

Ya aquí, sin nada que comprar, no porque la despensa todo lo tenga, sino por  que nada está en venta, pude relajarme. 

Dormí en esta habitación donde vi a papi rodeado de periódicos , dormir a ratos, para descansar los ojos.

Esta mañana, cuando desperté, mi gripe - producto de un duro viaje - salió completamente. Hizo consciencia de que por fin, podía permitir a mi cuerpo darse por vencido y descansar.  Ya estaba segura.

Todo es aquí perfecto. Fue todo lo que pasó, el precio por ahora estar en estas enorme cada de Heidi, en esa loma del Viento, desde donde se ve San Cristóbal como un gran nacimiento de luces ?

No lo sé. No podré dejar de venir cada año en busca de abono para mis raíces. Más haré aquí, en reventa , la compra de productos costosos, para dar de regalo a mi gente.

Me digo a mi misma, que aunque Venezuela, me duele en las entrañas, no puedo salvarlo trayendo tres maletas que no puedo ni arrastrar ... No sé si la próxima vez traeré a mis niños... Es demasiado duro ...

Aún no ha llegado Lee, más ya me ha tildado tácitamente, de irresponsable por venir en estas condiciones ,

He preparado todo al detalle para él. Tendrá dinero en efectivo cuando pise tierras venezolanas. Habrá marcado su maleta. Sabrá que no hay agua a cambio de dólares. Espero así, ocultando la aventura que viví , no escuchar sus quejas 

Al fin y al cabo, esta es mi Venezuela y nadie más que yo, posiblemente, esta dispuesto a hacer un sin fin de sacrificios para respirar su aire y abrazar a lo suyos.