miércoles, 10 de enero de 2024

Mi cha cha cha

 



Qué mejor que copiar de wikipedia la sinopsis de la serie que ha llegado a su fin en el AVE camino Barcelona-Madrid .

“Ambientada en el pueblo costero de Gongjin, la serie sigue el romance entre Hong Doo-shik y la dentista Yoon Hye-jin.[6][7][8]

Doo-shik, es un hombre guapo e inteligente de 35 años que es conocido en el pueblo como el «Jefe Hong». Sabe hacer muchas cosas, por lo que es un maestro de los trabajos ocasionales y siempre ayuda a todos en Gongjin, sin importar en la situación en la que se encuentren.”

Por otro lado, Hye-jin es una mujer perfeccionista que tiene tanto inteligencia como belleza, sin embargo su plan de vida se desmorona debido a la pequeña rectitud en su corazón y después de varios obstáculos, decide mudarse de Seúl al pueblo costero de Gongjin,[9]​ donde abre su propia clínica y conoce al «Jefe Hong».[10][11]​“

Este pedacito de mundo me ha entretenido en mi propio “cha cha cha” por una semana y media. Su dulzura. La de cada uno de los miembros de ese pueblo costero me ha hecho sentir la “lentitud” en el buen sentido de la palabra del ser de los coreanos vs nuestra locura. 

Me cautiva la suavidad con la que todo ocurre. La no prisa. 

En especial en esta serie, el disfrutar alrededor del comer. El amor detrás de cada mini plato con tantas variedades en pequeñas porciones que se sirven incluso a una sola persona. 

La importancia de los calamares para la más amada de las abuelas del pueblo. El pescado crudo en todas sus variedades y aspectos, la abundancia de las algas, los caldos más variados y oscuros siempre a base de pescado, incluso para ser tomados en la mañana para mejorar una noche de tragos de más. 

Todo comienza y casi termina con un zapato que se lleva la corriente y a partir de allí, el amor se va gestando muy lentamente. 

Adoro ese disfrute de cada diminuta etapa del enamoramiento. Espero que en Corea del Sur y no solo en sus series, así se construya el amor. 

Aunque vengo de esa antítesis en mi, de comerme el mundo, de tener una visión estratégica del negocio, de haber trabajado como una hormiga y un obrero de pico y pala para ser la mejor, cuando me ponía en frente de la mini pantalla del teléfono, sé que mi cara se transformaba. En dulzura en sonrisa, en suspiros. 

Quiero saber si en la vida real allí, la velocidad del amor es como en la serie. 

Yo con mis historias. Se me perdió mi asiento del tren con mi mochila y abrigo. Transité 4 veces todo el tren, después de ir a comprar un té al bar y mi asiento había desaparecido con mis cosas.

Fui a buscar al caballero del tren para que me acompañara. Pedí auxilio. Y ya una mujer me llamó y me mostró mi asiento. 

Estaba mirando siempre al lado derecho. Lo que hice cuando subí al tren. Más si vienes en otra dirección, el derecho se convierte en izquierdo. Aleluya. Mi asiento apareció. 

No puedo comer guarrerías. A pesar de ser éste, un momento guarrerías. No sé en qué momento me dejaron de quedar los pantalones negros. Y eso es señal de alarma. 

El culo y la cadera enorme es algo que no puedo resistir. Puede más que mi devoción por las lays. Así que solo tome un té y cuando llegue agotada a casa, una hora más en tren de cercanías desde el ave, si acaso me tomaré un yogurt y una manzana.

Y mi yogi tea !!!! 

No vuelvo con una “casi oferta de trabajo” como me hubiera gustado. Esta, ha sido una semana agotadora de duras entrevistas. 

Más he sembrado buenas semillas. Florecerán algún día. A tiempo o a destiempo. 

Ahora me toca descansar. Y descansar es seguir respondiendo a ofertas de trabajo. Sembré mucho en diciembre. Los pequeños frutos aparecen con llamadas. Ahora es esperar que todo vaya echando pequeños tallos y seguir la corriente. 

No puedo hacer más. 

De mis hijos mejor no hablar. 

Ahora debo encontrar mi nueva serie. En la que me refugiaré. Toca coreana ? Colombiana ? Mejicana ? Berlín como que no. Prefiero seguir la novela de “Estrella Galicia y el robo del collar”.

La vida. Seguir viviendo y viva que ya es bastante.