Dios nos convocó
Con su idioma invisible
A la terraza
Me empiné encima de una silla
Y os escuché,
Pude veros,
Necesitando conversar
Y ver caras de niños
Y mayores,
Porque no podéis ver a vuestros ancianos
Mirad al sol,
Siéntelo haciendo de bálsamo
A tus mejillas
A la sien de tu rostro,
A tu frente
Siénteles,
Entrando a hurtadillas,
Para dulcemente,
Tocar tus brazos
El sol era solo sol,
Ahora,
Es TODO,
Es regalo,
Más refinado y costoso,
Que sedas y perfumes
Escucho,
El sonido de una escoba que barre,
Percibo,
La superficie plana,
Que toca
Y hasta el detalle,
De cuando restriega las esquinas
Y llega una suave brisa,
Que coquetea con el sol,
El le dice:
- es mi turno
Y ella responde
- podemos estar juntos y no estorbarnos
Se escucha un maullido
Y voces suaves,
De niños
Los oídos se abren,
A lo que antes era insonoro
Todo está quieto
Y en esa lenta movilidad,
Es muy fácil,
Estar casi meditando,
En la miniatura de todo lo que ocurre,
Antes invisible y no sonoro
Así,
Os regalo
Así,
Os acompaño,
Os recuerdo,
Os dibujo en mi mente y mi piel
Buscad vuestro sol...
Está tocando a la ventana,
Abridle por favor,
Os lleva este mensaje