Mientras se sube un vídeo a YouTube,
Cómo contar un día en Nueva York?
Un día,
En el que un autobús,
Que para en second avenue,
Con 28,
No puede llevarme,
Porque no tengo la tarjeta del metro
Ubber,
Nuevamente,
Se resiste a mis torpes dedos,
Más uno de sus conductores amorosos,
Me encuentra,
A pesar,
De no saber ni yo misma,
Donde estaba
Y por casualidad,
De esas que se hacen cada vez más repetitivas,
Le cuento mis planes del día
Entonces,
Se da cuenta,
Que también el destino que puse en la app,
No era el correcto
Y es que en Brooklyn,
También hay segunda con 28
Me lleva a Mid Town,
A la segunda,
Me señala el 28
Veo un parque para jugar con los niños,
Intento dibujar los recuerdos,
Inventarlos,
Porque nada de lo que allí había,
Ahora,
Era ese apartamento,
Al que entramos y salimos tantas veces
Pregunto,
Y Tia me confirma,
Esa dirección,
Que si estaba,
guardada en la mente
La segunda avenida,
Eso,
Nunca olvidé
Y filmé,
Para ver,
Si ella podría decirme,
Cuál era nuestra casa
Busqué recuerdos,
Físicos
Y no los encontré,
Los del alma,
Nunca se borraron,
Ni se borrarán jamás
La cara de esa niña,
La antítesis de dama cursi,
La afirmación de un ser hecho y derecho,
De apenas 8 años
Una pequeña de rasgos más tostados,
Que blancos,
Sonrisa grande,
Ojos parlanchines
Si,
Después de 35 años,
Quise encontrar,
Algo de lo que aquí se quedó,
Aparte de su despedida en cuerpo
Y como en la segunda,
Nada se hizo evidente o palpable,
Ese despecho,
Pisó,
Miles de pasos,
Para llegar,
A lo que recordaba a la perfección
Esas escaleras,
Blancas,
Empinadas,
Siempre estuvieron en mi mente
Tal vez,
Porque de año en año,
Aparecía ese Museo de Arte,
En alguna noticia de mi nueva Patria
Y caminé,
Sin pausa
Me volví ave,
Pregunté decenas de veces
Y decenas de veces me dijeron,
Que era un trecho demasiado largo,
Para ni pensar,
Llegar allí andando
Pero llegué,
A ese ochenta y tanto
Entré gratis
Y me llevó la inercia,
En medio de su inmensidad,
A la inverosimilitud,
Del Greco y Velazquez
Y al impresionismo,
De Van Gogh y Cezanne
Apenas era la una del mediodía,
El día se sido más largo,
Se ensanchó,
Se estilizó
Y así,
Di casi vuelta y media,
A Manhattan
Me adentré,
En el G. Village,
Comí un Kurma por 11 dólares,
En un chiringuito,
Lleno de amor
Y arroz con leche
Y de allí,
Dios,
Me siguió guiando,
Una vez más,
Así como le llevó dos veces,
A San Patrick Church
Washington Park
Allí,
Había un arco iris,
Hecho por la mano del hombre
Y un pianista,
Cuál guitarrista,
Tocando en una esquina
Y seguí,
Recorriendo NY,
En ese Bus,
En el que el guía,
Hablaba y te mojaba de saliva
Llegué,
Al final,
Más el día aún daba de sí
El cuerpo desfallecía,
Pero algo en mi,
No común,
No quería perderse nada
Acabé en un bar de copas,
Con un cocktel , nachos y guacamoles
De allí,
Una vez más,
Me ayudaron a llamar correctamente al Ubber
Aquí a la 22:47 estoy,
En una cama cómoda,
Dejando constancia escrita,
De un día en NY
No sé,
Si volveré,
En esta vida
De aquí se fue,
Lala,
Esa niña no niña,
Porque era tan maravillosa,
Que no se dio el lujo de ser malcriada
Era una niña Ángel,
De las que nunca más conocí
No te encontré Lala
Creo que era a ti,
A quien quería encontrar
Recorrí Nueva York,
Como una niña de 12 años
Sin cansancio, dolores, miedo, prisas
Te busqué,
En cada paso que di
Más,
Tu trascendiste,
Hace tantos años
Ya,
Volver a Nueva York,
No hace ningún sentido
Ya sé,
Que fui a la second avenue con 28
Y no pude recordar,
Donde estuvimos
Aunque recuerdo perfectamente,
Cada parte de esa casa
Y ahora viene a mi mente,
Un vestido que te gustaba y te probamos
Sería para tu cumpleaños ?
O solo para verte vestida de princesa,
Un día cualquiera
Ya Nueva York,
Me dio todo,
Yo,
Me di a él,
Sin mezquindades
Solo me queda,
Un corto paseo,
A la Estatua de la Libertad,
De ida y vuelta
Allí no pretenderé encontrarte
Tu,
Si que eres libre
Ya tu pequeño cuerpo,
Se hizo Ángel
Niña hermosa, buena, Ángel
Tu no estás en Nueva York
Te encontraré,
Cuando tal vez,
Pueda ser Ángel como tú
Y vivir allí,
En ese Paraíso,
Llamado Dios