Entraste,
A ese salón de actos,
Radiante,
De blanco,
Blanco de no boda,
Blanco tal vez,
De alma
Me veo en tí
Y me miro y no me gusto,
Porque eres yo,
En versión muchos años atrás,
Con tu delgadez,
Y la esbeltez que nunca tuve
Y subiste allí,
A cantar esa primera canción,
Con el novio de quien de niña,
Era tu compañera para ir a una feria imaginaria, con una maleta
Y cantaste,
Con esa voz,
Que parecía querer dar un tono intencionadamente diferente,
A esa canción
Esa madre,
Con dos hijos en adopción,
Se estremeció con ese final
“Porque un hijo que no es mío, nunca lo debí cuidar”
No sé quién eligió la canción…
Pero tú veias maravillosa,
Cantándola
Yo te miraba
Y mi alma se derretía,
De ver tanta hermosura
¿Estaré viva yo, cuando leas este poema?
Luego, subiste otra vez
Y leíste ese poema que estremeció e hizo llorar a todos los padres
Hiciste público,
El nombre de tu libro,
De próxima publicación
Te convertiste,
En el tema de conversación del cocktel,
Fuiste la estrella
Tu manera de ser tan rancia,
Tan dura,
Tan cruel aveces
Y esa profundidad,
Cuando escribes
Algún día tal vez,
Te des cuenta de lo importante que eres para mí
Y que aparte de “mi padre”,
También tienes “una madre”
No soy de Matthew,
No soy de nadie,
Soy sin más, una madre,
Que vela por sus dos hijos,
Por igual
Tal vez, alguna vez,
Podrás comprenderlo
Hoy me has hecho muy feliz
Gracias por el regalo de hoy Daniela
7 de junio del 2024


