viernes, 7 de junio de 2024

Gracias por regalarnos Daniela





Entraste,

A ese salón de actos,

Radiante,

De blanco,

Blanco de no boda,

Blanco tal vez,

De alma 


Me veo en tí

Y me miro y no me gusto,

Porque eres yo,

En versión muchos años atrás,

Con tu delgadez,

Y la esbeltez que nunca tuve 


Y subiste allí,

A cantar esa primera canción,

Con el novio de quien de niña,

Era tu compañera para ir a una feria imaginaria, con una maleta 


Y cantaste,

Con esa voz,

Que parecía querer dar un tono intencionadamente diferente,

A esa canción 


Esa madre,

Con dos hijos en adopción,

Se estremeció con ese final


“Porque un hijo que no es mío, nunca lo debí cuidar”


No sé quién eligió la canción…

Pero tú veias maravillosa,

Cantándola 


Yo te miraba

Y mi alma se derretía,

De ver tanta hermosura 


¿Estaré viva yo, cuando leas este poema?


Luego, subiste otra vez

Y leíste ese poema que estremeció e hizo llorar a todos los padres 


Hiciste público,

El nombre de tu libro,

De próxima publicación 


Te convertiste,

En el tema de conversación del cocktel,

Fuiste la estrella


Tu manera de ser tan rancia,

Tan dura,

Tan cruel aveces 


Y esa profundidad,

Cuando escribes


Algún día tal vez,

Te des cuenta de lo importante que eres para mí 

Y que aparte de “mi padre”,

También tienes “una madre”


No soy de Matthew,

No soy de nadie,

Soy sin más, una madre,

Que vela por sus dos hijos,

Por igual 


Tal vez, alguna vez,

Podrás comprenderlo


Hoy me has hecho muy feliz


Gracias por el regalo de hoy Daniela 


7 de junio del 2024