En esos tiempos que la conocí,
yo recitaba la Hilandera
de Andres Eloy Blanco
Decenas de años después,
en SOL,
en esta Ciudad que nos adoptó
a su primera hija ( en femenino)
y a mi,
compramos hilos
un año más,
para ser hilados,
por sus hermosas manos
“Dijo el hombre a la Hilandera:
a la puerta de su casa:
-Hilandera, estoy cansado,
dejè la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejè un pedazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed…, la vida es mala…
y contestò la Hilandera:
-Pasa” ( Andrés Eloy Blanco)
Usted comenzó a hilar
con esos primeros escarpines
que hizo a su hija de ojos color verde
Calentó sus diminutos pies
seguramente,
disfrutando tejer en hilo color rosa
que no pudo usar para su primerizo
Quién diría,
que esa niña,
sería año tras año
quien comprase los hilos para Usted,
Hilandera oficial de cada una de las almas
que deciden venir al mundo en San Cristóbal
y más allá
En Pontejos,
conocido por quien mínimamente se precie
de ser hilandero,
es Usted bien conocida
Sus hilos,
han sido despachados siempre,
por un Angel de verdad,
quien los busca,
siguiendo siempre sus instrucciones
Ese Angel,
admira la magia que Usted hace
con manos humanas
para dar la bienvenida
a esos diminutos seres
Es Usted Cliente especial
y por eso,
él le hace el descuento
que solo se ofrece
Este año,
tuve el honor
de acompañar a su hija
mi amiga de dos generaciones
Cosas de la vida,
hacen que Usted,
esté nuevamente
en cama
Hoy,
su hija me contó,
cómo comenzó esta historia
que ha hecho que haya visitado
tantas veces los quirófanos
para acomodar sus caderas
Ahora son las rodillas,
porque de rodillas,
cayó,
repentinamente
sin esperarlo
Una vez más,
recién recuperada,
comienza su travesía
¿ Por qué una vez más?
Sé que se lo pregunta
y no encuentra respuesta
Siente una profunda tristeza
y casi se quiere dar por vencida
Siente,
que no tiene más fuerzas
para nuevamente transitar ese camino
Yo la entiendo
y sé que no he vivido
ni un cuarto de su dolor
pero sé,
lo que es el dolor
Cuando duele,
uno aprende a disfrutar
lo más nimio de la vida
cuando duele,
uno sabe lo que es
“no doler”
Cuando no duele
todo brilla
nos convertimos en videntes
siendo antes ciegos
Sí,
debe comenzar
No hay consuelo,
lo sé
Solo puedo decirle:
Trate de vivir una hueva historia,
sea más libre
atrévase a hacer lo que nunca ha hecho
vuelva a ser niña,
aprenda a caminar como lo hacen los bebés
quienes de nada tienen vergüenza
y poco les importa
Enamórese del sol
y de la luna llena
escriba poemas de amor
Hile,
como una hilandera
no solo para almas que nacen,
hágalo tal vez,
para regalarlas
a seres a quienes Usted ame
y que la puedan abrazar
cuando pone sus tejidos
en su piel
Teja,
al estilo abstracto,
busque la imperfección en el tejido
atrévase a tejer
sin que todos los puntos cuadren
Haga las locuras que nunca hizo en su vida
exista
descúbrase
viva
sienta
Comience nuevamente,
aprenda nuevamente a caminar
en todo lo que simbólicamente
aprender a caminar significa
¿Podría ser esto un nuevo comienzo?
para dar el primer paso
de una nueva vida
Allí en Pontejos,
seguirán esperando sus pedidos
cada año más
Y mientras tanto,
usted
quizás
haga una nueva lista
con tonos y texturas diferentes
porque se habrá creado nuevamente
a Usted misma
“Y un dìa vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba;
ya estaba la espesa venda
atravesada de làgrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo:
-Hilandera,
¡te estoy mirando a la cara!
¡Què bien se ve todo el mundo
por el cristal de las làgrimas!
Los caminos estàn frescos,
los campos verdes de agua;
hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.
La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas
¡quìtame la larga venda
que me pusisite en la cara!
Y ella le quitò la venda
y a hilandería lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor,
entre sus ojos
hilaba” ( Andrés Eloy Blanco)