Hoy, quiero saberlo todo sobre Almodovar.
Desde que tengo un marido británico, he dejado de ver cine español. No es que fuese extremadamente culta cinematográficamente hablando, más creo que a mis 21 años, cuando aún solo era una venezolana con ganas de ser poeta y con deseo de ser bohemia, mientras a la vez estudiaba en un colegio del Opus Dei, ya había visto unas cuantas películas de Almodóvar.
Continué viendo cine español, de la mano de mi primer marido español , pero más comedia. Y cuando me convertí en la niña mimada de Mary ( mi suegra quien partió hace 2 años) quien nunca tuvo hijas, dejé todo nuevamente a un lado, para ser una niña buena , daba igual a qué precio.
Era tan joven y sin embargo, sus argumentos que cruzaban el borde, incluso de lo anormal, encajaban personalmente con eso que había en mi y que conseguí recuperar hace dos años, de la mano de muchas manos; una de ella muy especial, el Dr. Luis Galdona.
Hoy Domingo, no sé cuanto de septiembre, como alumna obediente, vi en la mañana “Caramell” y en la tarde “Todo sobre mi madre”, los deberes que el Dr. Galdona, puso a sus asistentes al Cine Foro que se celebrará en Madrid el próximo viernes 16.
Mi amiga, esa que teje abrigos con etiquetas totalmente personalizadas, esa que practica Yoga Iyengar, casi todos los días y cuando no lo hace, aún después de todo lo que ha vivido, siente que ha fallado a las directrices de su maestra, esa, quien en Canadá, hace 6 años, vio partir a su hijo, apenas pasada su adolescencia y hace dos, a su segundo marido quien la sostuvo viva, para soportar la pérdida de su hijo; ella, me dijo muchas veces que ella, no podría ver esa película sola y finalmente me dijo: “yo no veré esa película”.
Mi amiga, a quien si amaba, ahora multiplico exponencialmente lo que por ella siento, asistirá junto con todas las mujeres y un hombre, para escuchar lo que el Dr. Galdona nos dirá, sobre la vida, utilizando, seguramente esas dos películas como guión.
A mi amiga, no le gusta nada, ser señalada como la viuda de hijo y de marido, en ese pequeño pueblo donde vive, pero sé, que me perdonará, por haber contado su historia a todos los que la conocen o no.
Subí, a ese ático que apenas visito. Mi marido, había bajado la película de internet,ante mi petición insistente, sin un posible no, por respuesta. No tuve palomitas porque estoy aún a dieta de batidos verdes y porque me temía que lo que vería no podía ser vulgarizado tomando unas palomitas.
Esa madre y ese hijo se amaban. El, escribió en su cuaderno de notas, que esas fotos del pasado de su madre, solo dejaban a la vista, la mitad, así como él de su vida, sentía que faltaba esa otra parte.
Yo no quiero contar la historia de "todo sobre mi madre". No se trata de lo que pasó, se trata, de todo lo que esa película, puede despertar.
Cuando terminé de verla, bajé a mi habitación, en busca de un teclado para escribir . Solo escribiendo, puedo desanudar emociones, para dejarlas reposar, allí en medio de mi no sé si alma, mente, piel.
Cuando abrí la puerta, vi a nuestro Border Collie, en su sofá tumbado, mi marido haciendo la siesta. La habitación y la casa, que últimamente con la presencia de los niños en el verano, me luce desordenada, me pareció el contraste, de todo lo que vi durante dos horas.
Mis ojos, mi sentir, chocaron, al ver la normalidad, de todo lo que me parece duro, siendo, después de ver “Todo sobre mi madre”, un quejarme sin sentido. Esto que vivo, no es más que la perfección y aún no paro de gastar dinero en psicoterapia.
Allí, en esta película, se ven las escenas reales de lo que es la vida, la muerte, el no saber qué se es o qué se quiere ser.
Podría escribir la frase hecha de:
- Con lo dura que es la vida, tenemos todo, cómo podemos quejarnos!!!
Más no sé qué decir. Siento que la vida está viva y nada se queda quieto ni por un instante.
Su hijo, corrió, solo para pedir un autógrafo a esa artista y solo eso, cambió absolutamente, cada uno de los acontecimientos de al menos 10 personas.
Si vivimos, cualquiera de esas realidades, puede ocurrirnos.
La vida, la muerte, la maternidad, la muerte de un hijo, el querer ser hombre siendo mujer y viceversa, la droga, el alcohol, el amor ingrato de a quien más amamos pero tiene una esposa en casa, el parir a un hijo y convertirnos en la antítesis de lo que él quiere tener como madre.
Y debemos seguir vivos, toreando la infinidad de escenas escritas, quien sabe por quién.
En “Todo sobre mi madre”, no ocurre solo una cosa .Allí Almodovar, mezcla tantas situaciones terribles, por no llamarlas atípicas ( ya que no lo son),que te quedas casi sin aliento, después de ver el final. Allí,cuando casi acaba la historia, coge un toque de Disney, para cuando ya,no podría ocurrir casi nada más, dar un sabor de buena noticia para cerrar.
Luego, unas letras en alemán, en la última hoja, hacen imaginar que dice, que la historia es real o que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Bajé una planta más, las escaleras de mi casa y llamé a mi niño rojo, con quien llevo semanas y semanas de lucha. Lo abracé llorando y no me preguntó ni siquiera por qué. Solo me dijo: ¿ Terminaste de ver tu película? Le dije que si. Lo besé y le dije cuanto le amo.No se sorprendió, no me preguntó por qué lloraba. Tal vez sabe más de mí que incluso yo misma.
Tomé un trozo de chocolate 100% negro y subí aquí,a poner sobre papel lo que siento, aunque aún, no he dicho ni una sola palabra sobre mis emociones.
No las sé explicar. Son muchas, por un lado,me siento como la Madre catalana,que ama a su hija,más no con el amor que ella necesita.
Todo lo demás,creo que ha rasgado mi sentir de ésta y muchas vidas y no puedo siquiera decirlo aún en palabras.
¿ Qué te hace amar, a un hombre que no es hombre ni mujer?: seguro que lo profundo del amor, eso que se enreda dentro de la incomprensión de amar, a quien no tenemos, porque nos gusta el amor de ensueños y no el real.
Detrás de cada puta, de esas que alguna vez se ven en La casa de campos, hay un ser hermoso.
Seguro que Almodovar, ha explorado el profundo sentir de quienes viven de su cuerpo y “chupan pollas”, a cambio de las aún pesetas.
También, de los pocos sentimientos que puedo definir, está el desear, sentarme muy cerca de quienes viven del sexo y sobre todo, de quienes fueron mujeres y quieren ser hombres y viceversa. Pude ver la hermosura de sus almas y el sufrir de sus contradicciones.
Yo, aún esa madre catalana antigua, porque no tengo ni siquiera el puesto de madre, de la protagonista. Que anticuada soy y pretendo pensar que soy moderna….
También tengo un hijo, a quien no le dejo ser él mismo.Un hijo a quien debo educar, ya ni sé para qué, si la vida, puede quitármelo en segundos o puede hacerme partir, cuando él me odia como su peor enemigo.
La vida es una película de Almodovar, más sin guión y cualquiera de sus escenas pueden correspondernos.
Yo, viendo películas como “todo sobre mi madre”, a pesar de tener una vida color rosa, sufro por lo que no me ha pasado, al menos en esta vida.
Tenemos vidas, simplemente perfectas, color hello kitty y con ellas, solo en dos horas, choca de frente, todo los que ocurre en las vidas de verdad. No hay de que quejarnos y a la vez, tenemos todo el derecho del mundo a hacerlo.
Yo me quedo, con el sentir, con el grito de una madre, cuando sabe que su hijo ha partido, sin duda, nada, debe doler tanto como eso. Para mí,mi vida perdería todo el sentido.Quiera Dios que muera yo mil veces primero que mis hijos, porque no sé,cómo podría resistirlo.
Por eso amiga, que allí sigues, adornando tu hermosa sonrisa, sé que no puedes repetir esa escena, que solo ocurre en las películas de Almodóvar, pero que ha pasado en tu vida.
Yo te abrazaré muy fuerte, porque no sé,cómo te atreves incluso a ir allí, para hablar de la muerte, de la muerte de un hijo.
Ya he hecho mis deberes Doctor Galdona, Caramell,una película, en la que esa abnegada hermana, se enamora de ese señor mayor a quien le arregla la ropa a su medida, más renuncia a su amor,por cuidar a su hermana, para quien solo tiene sentido, recoger papelitos de la calle y meterlos, en una pequeña bolsa, dándoles el nombre de correspondencia.
Una mujer, que es operada, para hacerse pasar por virgen en la noche de bodas, otra, que se desgarra, por amar a un hombre que es de otra mujer, una que en esos tiempos no puede ni si quiera admitir a si misma que es un hombre con cara de mujer…. y una mujer, con una hermosa cabellera larga, que se atreve a dejarla muy corta para parecerse más a sí misma.
Porque, como dice la puta con tetas y polla de Almodovar en el monólogo -el cual no tiene desperdicio-, cuando las actrices no pueden acudir al escenario y ella decide contar su vida, dando el precio que pagó por cada una de las partes que lleva puestas para ser mujer y no hombre “cuesta mucho ser auténtica…pero en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica, cuanto más se parece a lo que soñó de si misma”