https://youtu.be/TRO2ni8YbDk
https://youtu.be/vCFVhaYzicQ
https://youtu.be/WIraldmq2GY
https://youtu.be/t4V7Twoniug
https://youtu.be/4Qhtqh9I7Co
https://www.youtube.com/watch?v=5Wt1ABkPg1U&feature=share
( no dejen de ver los Videos.... "SON".....)
Gracias Familia Labarca Urdaneta por habernos dado un regalo tan grande y millones de veces más grande, de lo que Ustedes imaginan
Gracias Familia del Colegio "Dr. Domingo Antonio Labarca Prieto", por el amor a la memoria de nuestro Padre, por las canciones en las que lo nombran,por esa hermosa Gaita, por ese Himno en casi su otra lengua amada: Wayúu.
Niños: Gracias por ser hermosos, agradecidos, por su educación y respeto, por saber escuchar, por su ilusión, su pasión al cantar, por sus trajes limpios e impecables, gracias niños por haber permitido que mi Padre, haya conseguido trascender en Ustedes.
Por más que estrujo mi cabeza, no recuerdo la frase que nos repetiste tantas veces.
Nos hablabas de
la necesidad de “trascender”.
Aunque no
recuerde cómo lo decías, si recuerdo que me producía una sensación de “imposibilidad”.
Sentías que la
vida no valía nada, si no lograbas dejar algo valioso para la humanidad. O al
menos así interpretaba yo lo que tu sentías.
Creo que cada vez
que lo decías, me daba por vencida. Ya me
parecía difícil que tú, un ser de carne y hueso “trascendieras”. Era
imposible ser “Bolívar”, quien era tu “Dios”, pero tú, estabas millones de
veces más cerca de él que yo.
Yo era una niña
de lo más común, que estudiaba y que por lo máximo que podía trascender, era por
haber sido una buena personas que
dedicaba sus pagas mensuales a comprar comida para alimentar a la “escuelita de
estudiantes de LUZ” a quienes hacía de profesora en las noches después de
llegar de la Universidad. Y por eso, no pensaba que podía trascenderse !!
Trascender…. Trascender
era algo muy lejano…. Imposible. Y sin embargo tú lo repetías una y otra vez:
- "La
vida del ser humano no hace sentido si no consigue “trascender”"
Lo cierto es que
han pasado muchos años, desde que ya no fui más una niña.
Subí a mi
habitación, “vacía”… en busca de una ilusión. Miré mi teléfono y comencé a ver
fotos de muchos niños con su mochila impecable y su mejor ropa para el colegio.
Comencé a abrir
las imágenes, a escuchar los Videos.
Tú, allí, en esa
escuela con tu nombre: Dr. Domingo Antonio Labarca Prieto, trascendiste.
Tu nombre, se
cuela en los cánticos y en esa Gaita compuesta para la Escuela.
Ninguna de tus
tres hijas desde hace diez años que esa Escuela fue inaugurada, nos hemos
pasado por allí y sin embargo, TU, por ti mismo, por tu obra, por tu esfuerzo,
por todo lo que le diste a ese pueblo, TU, estás presente cada día en la vida
de esos niños.
¿ A eso te referías
con trascender?
No fuiste Bolívar . Más trascendiste.
Espero que Ciro,
Ciro Arturo, Melisa, Mami y yo…. Con lo que hemos contado sobre ti a esos
niños, hagamos posible que muchos de esos niños “trasciendan”. Carolina, con ese libro que conseguirá publicar nuevamente para que cada uno de los niños de esa escuela lea y conozca las historias de su Pueblo: Santa Bárbara del Zulia.
Yo, de tu misma
sangre, pero de diferente madera, muchos años después, estoy ya absolutamente
segura de que no trascenderé.
Seguramente mis
nietos, verán los álbumes con fotos que hago ya hace 8 años. O leerán mi blog y
se enterarán de las historias familiares contadas en metáfora.
Más ningún
colegio llevará mi nombre… Yo no trascenderé.
Y es que
trascender amado papi, es casi misión imposible.
Tu Rio, tu
pueblo, tu lago, tu sueño por conseguir que el 100% de la población venezolana
aprendiera a leer y escribir, toda esa inspiración, te dio fuerzas de pasar una
y otra vez por encima de ti mismo para poner por delante todo ello.
Yo por el contrario, he dedicado los último años de mi vida a aprender, cómo no pasar más por encima
de mi misma.
Aún desde la
tristeza de haberte perdido, sin aprovechar todo lo que me pudiste haber
enseñado, debo decir que éramos diferentes y que lo somos aún.
Sin embargo, que
orgullosa y emocionada me sentí al ver cómo 500 niños se sentían felices de
escuchar quién eras, de cantar el Himno de Venezuela en Wayúu ( esa lengua que
dio el nombre a “Irulú” una de tus hijas: estrella que cae del Alba), entonar
esa gaita y esas melodías que te nombraban con orgullo.
“Tu trascender”
me hizo sentir algo muy grande y profundo. Imaginar a tantos niños escribiendo
diariamente tu nombre, eso me ha emocionado y ha hecho que las lágrimas
brotasen de mis ojos.
Gracias por haber
trascendido, Gracias por haberme hecho entender, tantos años después, a qué te
referías cuando nos hablabas desesperadamente de la necesidad de trascender.
Finalmente lo he
entendido. Y tú lo has conseguido Papi…. Has trascendido.