jueves, 17 de abril de 2025

En medio de pizzas y salchichas alemanas



Solo tres días aprovechados al máximo me han regalado muchísimas cosas. Lo primero: ver que, después de 30 años, seguíamos en el mismo instante en el que lo compartíamos todo.

Una vez más, no tuviste vergüenza de decirme que estaba horrorosa y de ponerme en acción para mejorar mi aspecto. Era lo que hacías hace tantos años. Luego, me hablabas con la verdad, llegando a lo más profundo. Solo una amiga como tú —a la que le di ese derecho hace muchísimos años— podía, con toda la tranquilidad del mundo, decirme las cosas más ciertas.

Sentí que somos las mismas, aunque nuestros cuerpos sean mayores. Siempre cuidándonos las dos, teniendo la misma alma joven. Me dijiste de frente lo mal que estaba mi alimentación, con toda tu autoridad y todo tu cariño. 


Me contaste tu vida, y yo la mía —que no han sido diez mudanzas, sino también un recorrido lleno de alegrías y de tristezas.

Te vi hace 7 años como el destello de una estrella. Ahora sí siento que estuviste aquí; puedo recordar tu presencia física. Gracias por regalarme estos días. Ha sido volver a mi pasado y agradecer mi presente.

Las dos hemos recorrido caminos diametralmente opuestos, sin embargo, muy parecidos. Sigo viendo a mi amiga correcta, a mi amiga honesta, a mi amiga intachable, a mi amiga verdadera. Me reí como hacía mucho tiempo no lo hacía.


La verdad, las historias de la salchicha y la pizza son para enmarcar. Y, por lo que dijiste, tú me ves igual: bastante dramática. Tal y como me dijiste, me traías nuevamente la realidad, como lo hacías en el pasado. Tú te acuerdas de más cosas que yo, porque yo vivo en otro planeta. Gracias a Dios…


Deseo que esta etapa, en la que parece que todo marcha mejor (aunque con sus dificultades), la puedas disfrutar al máximo, como has decidido hacerlo.


Aquí siempre estará mi corazón abierto, sin necesidad de llamadas, sin necesidad de recordarnos que somos amigas. Este encuentro nos ha mostrado que, aunque ha pasado mucho tiempo, estamos en el mismo instante que hace 30 años.


Todo mi amor amiga 


jueves, 3 de abril de 2025

Tres meses a vuestro lado




Quiero comenzar dando las gracias a la persona tan amable que respondió el teléfono cuando, aproximadamente en octubre, hice una llamada para ver si podía realizar las prácticas allí. Porque ese era el lugar donde yo quería hacerlas: en un instituto público.

Y aunque me apasiona —como muchos sabéis— toda la parte de Procesos Comerciales, las prácticas debían realizarse en Economía y Administración, aunque también podían llevarse a cabo en Administración y Finanzas.


Así que busqué y descubrí que en el instituto de Las Rozas —muy cerca de donde viví hace muchos años— se impartía la Formación Profesional que yo deseaba. Llamé y se lo conté a la señorita que amablemente contestó el teléfono —creo que es quien abre la puerta cada día, con una paciencia infinita y sin mostrar jamás una mala cara—. A ella van las primeras palabras de agradecimiento, aunque tal vez nunca lleguen hasta ella.

Gracias a Belén, quien atendió mi llamada y me dijo que podríamos hablar en otro momento. La contacté más adelante y pude ir a verla al instituto. Me pareció una persona encantadora, decidida y con carácter. Así fue como acordamos que comenzaría en enero.


Desde el primer día, absolutamente todas las personas fueron maravillosas conmigo. En ningún momento me sentí una extraña, y eso no me había ocurrido nunca antes. En los trabajos anteriores, siempre tuve que pasar por un periodo difícil hasta ganarme un lugar. Pero ustedes me lo ofrecieron desde el primer momento, y por eso les estoy inmensamente agradecida.


Al principio me daba un poco de vergüenza unirme al momento del café, pero comprendí que era un instante muy especial. Era cuando Belén se quedaba de pie en su sitio habitual, comiéndose una manzana y escuchando con atención todo lo que se decía. Y en esa época frenética de prácticas, respondía cada pregunta y buscaba soluciones rápidas ante las grandes dificultades del periodo.


Así supe que a Mauri le dábamos 10 € todos los meses, y nunca entendí tanta generosidad: hacer la compra para todos sin recibir nada a cambio. Gracias, Mauri, por esa nobleza inmensa y por encargarte incluso de lavar las tazas de todos. Yo siempre me escabullía con la mía, la traía cuando los alumnos ya habían entrado en clase… Pero realmente, estar allí con ustedes fue sencillo. Creo que nunca me había resultado tan fácil adaptarme ni me había sentido tan bienvenida.


Gracias a Myriam, que fue como una tutora para mí. Me permitió, casi sin reservas, hacerme con su clase, aplicar mis metodologías basadas en el juego… y la verdad es que disfruté muchísimo. He tomado un gran cariño al grupo de primero de Grado Superior.

Eres con quien he compartido más tiempo, y admiro profundamente esa sonrisa preciosa que llevas siempre. Nunca te quejas, a pesar de estar embarazada, y siempre estás ahí, dispuesta a ayudar, con una gran sonrisa.


Belén, además de darme libertad para trabajar y confiar en mí, me permitiste impartir clases de SAP y de eCommerce. 

Cuando estudiaba mis temas del máster, leía sobre las teorías humanitarias , sobre el papel versátil que debe desempeñar el docente… Cuando me enfrentaba a esa lista interminable de exigencias hacia los profesores, me repetía que deberían ser, junto con los médicos, quienes más ganasen… y, sin embargo, suelen ser quienes menos reciben.

La figura que siempre aparecía en mi mente eras tú. Porque tú encarnas todo lo que debe ser un docente.

Me emocionó verte entregar a tus tus alumnos las camisas de tu hijo “están nuevas” y decirles que tenían que ir bien vestidos a las prácticas. No es fácil encontrar dos personas como tú. Siempre te decía que se podría hacer una serie contigo: por tu fuerza, por estar siempre presente, por desempeñar el papel de protagonista en la vida de todos y por ayudar a cada uno —a tu equipo, a tus alumnos— con una entrega total.


Hasta el final me conmovía ver cómo te repartías entre tantos: entre el profesorado, entre tus alumnos, y también entre todos los propietarios de los certificados digitales que gestionas en tu ordenador.


Gracias a Marina, porque me dejaste compartir en tus clases todo lo que deseaba transmitir a los estudiantes, y permitirles analizar las marcas con las que trabajo. He aprendido mucho de ellos.

Gracias también por tu gran corazón, por haberte condolido de mí cuando la grúa se llevó el coche, y por haberme prestado incluso el dinero para que me entregaran el control y poder aparcar. Ese gesto marcó toda la diferencia. Muchas gracias.

Eres una persona muy especial, siempre tan guapa, con tus uñas pintadas de colores distintos. Se te ven preciosas.


Gracias a Marian, por tu nobleza. De verdad, eres una de esas personas muy, muy especiales, con un corazón lleno de bondad.


Diego, me quedé con las ganas de asistir a tus clases, y lo lamento. Entre el máster, el trabajo y la preparación de mis sesiones, me costó encontrar ese hueco. Pero me caíste muy bien desde el primer momento: eres una persona encantadora.


Gracias, Cristina, por tu rostro sereno y por la dulzura con la que siempre te dirigiste a mí.


Mónica, Mari Carmen, Gema y Elena, aunque compartimos menos conversaciones, quiero darles las gracias por su amabilidad y por hacerme sentir como en casa. Imagino que muchas personas pasan por allí y luego no regresan, pero creo firmemente que lo importante son los momentos compartidos, los instantes sinceros.


Quiero también reconocer la labor que hacen cada instante para ayudar a cada uno de los chicos del centro. Tienen toda mi admiración. Y no puedo dejar de expresar mi asombro por cómo consiguieron prácticas para todos los alumnos. De verdad, no sé cómo pudieron hacerlo en tan poco tiempo. Fue admirable.


Cómo voy a olvidarme de la dulce pareja del bar y de su nieta… Unos seres humanos listos para dar amor todo el tiempo. Gracias de corazón por cada sonrisa, cada gesto, cada palabra amable.

Y muchas gracias también al chico delgado de la recepción, por su cariño y por estar siempre dispuesto a ofrecer ayuda, a entregar folios, y a hacer que todo fuera más fácil. Su cercanía también marcó la diferencia.

Les deseo todo lo mejor. Ojalá el año que viene puedan continuar en el centro. Y aunque sé que ha llegado el momento para que Belén se retire, también sé que la van a echar muchísimo de menos, porque ha sido un pilar fundamental y una jefa única.