Vacía,
Me siento,
Tanto,
Como una botella,
Tirada en el suelo,
Después que haber servido al borracho,
Para purgar sus penas
Hay muchas de ellas,
Tumbadas sin forma,
Unas al lado de la otra
El pico redondeado,
Se inclina en sesenta y cinco grados de ángulo,
Hacia un punto irrelevante
Solo queda escribir,
Para recordar,
Que tengo mente, alma, piel,
Deseos
Mi mirada,
Se queda perdida,
Como seguramente,
La del que ha perdido,
Hasta sus funciones corporales básicas,
Como el esfínteres
Mis ojos,
Se quedan casi muertos
Mi corazón no puede sentir
Mis añoranzas,
Están quemadas,
Con el fuego que arde y lo apaga todo para siempre
No soy ni madre,
ni Mujer, ni amiga
Me disfrazo de trabajadora
Y parece que resucito por unos días,
Exactamente cinco
Y vuelvo a morir
Tener hijos,
Es el mayor atrevimiento e irresponsabilidad
Puedo ser juzgada,
Por homicidio involuntario,
Con la Alevosía,
De no haber investigado,
Los requisitos mínimos para ser madre
Me declaro culpable
Y acepto los años,
Que me vengan encima
¿El castigo?
El Vacío,
El preferir estar muerta que viva,
Porque estar vivo,
Habiendo sido,
Una mierda de madre,
Hace,
que sea aún más insoportable todo,
Que el haberte aplicado,
Una pena de muerte
Una condena en esa silla eléctrica,
Despertaria en mi algo
Y estaría aún menos vacía,
Que hoy,
Cuando solo soy botella,
Tirada en el mal olor,
De todos los orines,
De los borrachos,
Llenos de sus mierdas y odios,
Por haber tenido una piltrafa,
como madre
Una YO