En Dios
Todo es perfecto
Nada se teme,
Todo se entrega
Completamente
En Dios,
No nos quedamos,
Ni un diminuto trozo,
de “yo me encargo”
Entregamos a nuestro hijo,
Sin minúsculo miedo
En Dios,
Todo ocurre,
Nada se evita,
Solo hay calma,
Como en las aguas de un lago
Los pájaros,
Se escuchan en perfecta armonía,
Coro sinfónico,
Que si no reconocemos a Dios,
No escucharemos
En Dios,
Reconocemos,
Que él se encarga
Podemos caminar,
Tranquilamente,
Sin que nada sea urgente
No apuramos sus tiempos,
No nos entrometemos,
No caminamos de prisa
En Dios,
Todo es dulce,
Todo se hace ritmo
Y se observa,
El verde de las hojas
Se siente,
Los fallos del sol
Se toma conciencia,
de la perfección
De nuestro cuerpo
En Dios,
No hay miedo
Allí Señor,
En tus manos y las de tus siervos,
Está mi hijo,
Pero ahora entiendo,
Que le amas más que yo
Y aunque hiciese lo que hiciese,
Siempre tendrás tus puertas abiertas a él,
Sin juzgarle
Enséñame a ser madre Señor,
Tu,
Padre,
Que libre nos haces,
Y aunque nos lo digas una y otra vez,
Si erramos,
Jamás darías tu espalda
En ti señor,
Soy solo y paz,
Gracias,
Por regalarnos,
Un día en Madrid,
En sus pequeñas calles
Y en su gran parque,
El retiro
Gracias Padre,
Por cubrimos,
Con tu manto de paz
Gracias por estar con nuestro hijo
Y a la vez con nosotros
Solo tú,
Solo tú señor,
Podrías hacer semejante milagro
De amor y paz
Gracias Padre