miércoles, 12 de enero de 2022

Erase una vez....Alicia y Silvia








Érase una vez dos hermosas hermanas: Alicia y Silvia.




Alicia, nació muchos años antes que Silvia y por eso, leerá esta historia también unos años antes.


Ambas hermanas, eran unas niñas muy felices. Tenían un hogar, una familia, una maravillosa Madre y un Padre llamado Alejandro.


Aunque las dos niñas pensaban que “su Alejandro” era solo de ellas dos y algunos ratos de su madre, hay algo que no sabían:


Muchas niñas y niños de Madrid, España y el Planeta, no eran tan felices, sanos y sonrientes como ellas.


Algo pasaba, en algún momento de sus vidas y todo comenzaba a no salir bien. Esos niños, luego adolescentes y luego casi adultos, entraban en un “mundo” no dulce donde era casi imposible sonreír.


Los padres de esos niños, también perdían la sonrisa y la alegría. 


Trataban de ayudarles a salir de ese “agujero en el que entraban, cada vez más profundamente”, pero todo lo que hacían, surtía el efecto contrario. Cada vez les alejaban más y cualquier cosa que hiciesen, aunque fuese la mejor del mundo, hacía que, los corazones de esos niños y los de sus padres, estuvieran cada vez menos conectados.


No había esperanza ni nadie que pudiera ayudar a esas familias.


Esos niños tristes, ya no confiaban en nadie. Habían ido a tantos psicólogos, que habían perdido la fe en que alguien pudiera ayudarles.


Más un día, una de estas familias recibió unas “pistas” y fue a un sitio en un pueblo llamado “Guadarrama”.


Esperaron pacientemente.


El niño triste de esta familia se llamaba Joshua.


Joshua, entró a ver a un joven de mirada profunda y que sin decir palabra, hablaba con sus ojos y rostro. Este joven se llamaba Alejandro.


No se parecía en nada a ninguno de los psicólogos que Joshua había visto. Joshua, pudo inmediatamente conectar con el corazón de Alejandro.


Sin embargo, era casi verano y no pudieron verse muchas veces más...


Pasaron algunos años. Joshua y su familia, cada vez estaban más tristes. Parecía que no había esperanzas.


No os voy a mentir. Joshua y su familia llegaron a lo más profundo del agujero de la pena y del dolor.


Sin embargo, Alejandro, apareció nuevamente. Esta vez en Torrelodones, el mismo pueblo donde vivía esta familia que tanta ayuda necesitaba.


Alejandro y Joshua, se veían cada miércoles. Joshua, disfrutaba de ver a Alejandro. Era seguramente el único adulto que conectaba con su corazón.... Joshua, defraudó a Alejandro un día. Alejandro se puso muy triste...


Joshua, estuvo fuera de Madrid en un sitio donde tratan de ayudar a estos niños con el corazón roto. 


Alejandro le mandó un libro de regalo con una dedicatoria. Joshua , leyó sin parar y mandó una carta a Alejandro pidiéndole perdón.


Joshua, salió de ese sitio, pero las cosas siguieron saliendo mal. Sin embargo, volvió a ver cada miércoles a Alejandro...


Aunque todo seguía siendo muy duro, Alejandro jamás perdió la fe en que Joshua un día estaría bien. Y además cada semana daba esperanza a los padres de Joshua para seguir adelante.


No os puedo decir hoy en Enero del 2022 que todo es perfecto, pero sí puedo deciros que Alejandro supo siempre lo que había en el maravilloso corazón de Joshua .


Pero lo más importante de todo es que Alejandro jamás, jamás, jamás, dejó de estar con Joshua y su familia en los momentos más duros.


Alejandro, fue el apoyo, la luz, la esperanza. Sin él, no sabemos qué hubiera sido de Joshua 


Ese Alejandro es vuestro Padre.


Así que aunque creéis que es “vuestro”, es un mago que lo da todo, para ser vuestro maravilloso Padre y hacer de “padre, amigo, terapeuta” de muchísimos niños, adolescentes y familias que sin él hubieran acabado perdidas en un agujero negro y triste.


Gracias, por todo el tiempo “vuestro”, que dejáis que vuestro Padre esté con todas estas familias “pesadas” que no conocéis.


Gracias por el “trozo” de vuestro Alejandro que nos regaláis cada día.


Vuestro padre es realmente el maestro de muchos padres y madres. ¿ y sabéis qué les enseña?: que lo más importante de todo es jamás “abandonar” a ese niño de corazón roto. Seguir siempre, siempre allí. Porque “el amor y la incondicionalidad de los padres” es el remedio mágico para que esos niños y jóvenes recuperen la alegría


Joshua hoy tiene 18 años y ha conseguido un trabajo donde lleva ya más de 3 meses. Aun queda mucho, pero Joshua cada vez, recupera un poco más de alegría


Bienvenida a este mundo Silvia... gracias hermosa Alicia por compartir a tu Padre....


Con todo mi amor

( la madre de Joshua)

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